Hijo mío. Primero, quiero contarte que escribo esta carta y la haré pública por varias razones, la primera es porque quiero que todos sepan que eres un niño increíble, en serio, a pesar de que puedas levantar tu cejita y decirme “pero mamá, yo soy solo un niño”, y que el 70% del día a veces siento que paso corrigiéndote y pidiéndote que te portes bien, que no le quites los juguetes a tu hermana y un sinfín de “no hagas esto o lo otro”, lo cierto es que te has convertido en una persona maravillosa y estoy muy orgullosa de ser tu madre, por eso, va esta carta:

“Querido Julián:

Hace dos años no tenías ni la más absoluta idea en que pronto te convertirías en hermano mayor, eras el rey indiscutido de la casa y de toda la familia, nuestra vida giraba en torno a ti y me faltaba memoria en el teléfono para tomarte todas las fotos que te sacaba en el día. En serio, ahora las veo en el computador guardadas y las comparo con las primeras de tu hermanita y claramente, hay una marcada tendencia ahí.

Pero llegó el día en que nació tu hermanita, recuerdo que estabas con una de tus tantas bronquitis y alergias y la enfermera de turno se espantó con tu tos y nos pidió que no te lleváramos más. Aún así fuiste a conocer a tu hermana y por supuesto le tosiste encima, obvio. Pero ella, demostrando desde el minuto 1 de su vida, no le importó y dijo “ok, aquí habrá que ponerse a la altura de las circunstancias”. Y no, no se enfermó.

Y desde que ella, la pequeña Amalia llegó, tú decidiste varias cosas, primero, que ella se llamaría Amaya, Maya y luego Mayita, para pasar a ser en diversas ocasiones “mayú, gom-gom, maigom, bebesú y todos los nombres que le has puesto y que ella goza y se ríe cada vez que los escucha. Ella ahora se llama Mayita para todos y esa es obra tuya hijo, tú le has dado a tu hermana una personalidad, la has hecho una personita genial, llena de alegría, pilla como ella sola y tan curiosa como tú.

Es en este punto querido hijo donde quiero detenerme y agradecerte, porque los hermanos mayores son lo mejor que le puede pasar a otro hermano, los hermanos mayores marcan el camino, te llevan de la mano por la vida, te acompañan, te aconsejan, te enseñan y te ayudan a crecer y tú has hecho un trabajo deslumbrante en ese sentido.

Eres mi gran apoyo en la crianza de tu hermana y en tu propia crianza, me has enseñado a ser mejor madre, pero por sobre todo, me has enseñado a ser mejor persona, a ser más paciente, a ser más agradecida, a ser la mejor versión de mi misma cada día, a mostrarme que la vida de la mano tuya y la otra tomando a tu hermanita es la mejor vida que alguna vez pude haber soñado.

Sí claro, tal como dices tú, que pelean, que están todo el día viendo cómo molestarse el uno al otro, que a veces más que madre creo que soy un arbitro, que a veces me sacan de quicio y los quiero regalar.

“Sí claro” que es agotador esto de ser madre, pero también pienso en que hay días en que tú también te cansas de tener que estar compartiéndolo todo, porque es difícil compartir, es difícil dejar de un día para otro de ser el único, el primer hijo, para convertirse en hermano mayor, pero sé que te sientes orgulloso de llevar ese título, que  por algo pides ir a dejar y buscar a tu hermana a su sala en el colegio, porque tú te preocupas muchísimo por ella, todo el día, todo el tiempo, como el centinela que la vida te eligió para ser la luz de tu hermosa hermanita, y por eso, te estaré eternamente agradecida querido primer hijo. Por siempre y para toda mi vida.”

Gracias hijo por haber sido el primero, sin ti, nada sería lo que es hoy. Te quiere, tu mamá Dani.”