Nadie podría poner en duda que tener un hijo es lejos de las mayores alegrías que puede experimentar un ser humano y aunque todo parece ser felicidad, lo cierto es que un reciente estudio detalla que no es tan así la cosa. Me explico: resulta que la falta de sueño sería la causante de que las parejas que tienen un recién nacido en casa, discuten o pelean con mucha más frecuencia que antes de tener un bebé.

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y su centro médico asociado, examinaron recientemente muestras de sangre de parejas antes y después de una pelea, encontrando que aquellos que tenían menos horas de sueño en el cuerpo tenían mayores niveles de inflamación en cuerpo que aquellas parejas que discutían igual pero que al menos dormían.

¿En resumen? Las parejas con menos horas de sueño estaban mucho más predispuestas a la pelea que las otras parejas. Chan, chan. Al respecto, la directora del estudio, Stephanie Wilson, indicó que “las parejas eran mucho más hostiles entre ellos si ambos tenían menos de siete horas de sueño en el cuerpo, pero si al menos uno de los dos tiene un poco más de descanso en el cuerpo, podrían haber menos peleas y un efecto más protector porque ayuda a neutralizar la relación”.

Entonces, la mejor idea del mundo en esta etapa tan crítica, la que no creo podría volver a vivir, es dormir por turnos, realmente hacerlo y dejar las cosas de la casa para más adelante. Todo puede esperar, una relación saludable no, porque la clave acá es descansar para así no mandarse a la punta del cerro todos los días, probablemente por situaciones tan cruciales y determinantes como quién no cambió el pañal bien o no le puso los calcetines a la guagua.