La ciencia finalmente ha confirmado lo que todas las que ya somos mamás temíamos: El olor de los recién nacidos es adictivo.

Así es, oler esas cabecitas, sus cuellitos, en fin sentir ese exquisito olor que los acompaña incluso hasta pasado su primer año de vida sería uno de los factores gatillantes a dos cosas: primero, enamorarnos y quedarnos “prendidas” de nuestros bebés y segundo, a querer más bebés.

Un estudio publicado por El Journal Frontiers in Psychology así lo confirma, y es que tras entrevistar y estudiar los comportamientos de las madres con sus primeros hijos, se llegó a la conclusión de que tan solo con olerlos estaríamos activando el mismo tipo de actividad cerebral que se “enciende” cuando se genera una sensación placentera en nuestro cuerpo o bien cuando se consumen drogas estimulantes.

Aunque en el estudio se analizaron a mujeres madres y otras que aún no lo son, el primer grupo reaccionó con mayores índices de actividad cerebral al presentárseles este olor a bebé recién nacido.  Las mujeres participantes, (15 madres y 15 no madres) fueron monitoreadas con resonancias magnéticas cerebrales mientras olían una serie de objetos que podían o no contener el olor de “bebé”.

Lo curioso es que a pesar de que las que ya eran madres tuvieron dificultades para reconocer si era o no era el olor de un bebé del cual estaba impregnado el objeto, sus cerebros los reconocían de inmediato y reaccionaban con mayor actividad, y si bien a todas por igual se les activó el área “del centro de recompensa” del cerebro, en las mamás la respuesta fue considerablemente mayor, lo que en concreto significaría que frente a un bebé nuestro cerebro envía una señal que nos dice “hay que quererlo y cuidarlo porque en ellos hay fuente de placer y alegría”. Awww.

Esto, según plantea el estudio, también se conoce como una forma de manipulación biológica que llama a las mujeres a querer y proteger a este pequeño ser como parte de una cadena evolutiva, donde es necesario que se generen y crezcan más seres humanos. Primitivo pero hermoso. Así es que ya saben mamás, el olor de nuestros pequeños es tan delicioso que nos vuelve adictas !y yo ya caí!

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