Mientras estábamos en nuestra poco valorada (en ese momento) juventud, las vacaciones de invierno eran un objetivo ansiado para quedarnos en la casa o viajar, pero considerando el mal clima y que bueno, lo ideal era hacer lo mínimo. Y vaya que en muchas ocasiones, siendo estudiantes lo aprovechamos.

Esta realidad al convertirnos en madres pareciera que ya es prácticamente imposible de alcanzar. Cada día qué pasa pre-vacaciones veo más y más panoramas y múltiples ocupaciones para hacer con los niños incluso siendo guaguas, ¡siendo guaguas!

Y entonces caigo en la cuenta de que efectivamente tengo un compromiso que no he firmado en ninguna parte de que TENGO que entretener a mis críos, llevarlos desde el alba hasta el anochecer a los más diversos lugares, porque si no lo hago, entonces otro mensaje aparecerá, de preferencia en mis desvelos de medianoche, recordándome que no estoy siendo buena madre porque tengo a los hijos aburridos en la casa viendo tele.

¿Entonces, en qué quedamos? ¿Cómo transamos en un término medio? En que no, no tengo que gastarme el sueldo completo en panoramas de vacaciones de invierno, en que no tengo que sacrificar también mi escaso descanso de fin de semana para llevar a ver a mis hijos los dinosaurios, los animales, los autos, los juguetes, el último show de tal personaje, y así un largo etcétera. ¿Se puede efectivamente llevar a lograr un balance?

Creo que la respuesta no está bien clara, y soy honesta en afirmar esto, porque como todo en la maternidad, se trata de transar, de adaptarse y de analizar opciones y alternativas. Mi sugerencia, que he aplicado en mi desde hace u tiempo y que me ha ayudado muchísimo es en hacer un 50 y 50, qué quiere decir esto: que al fin, ya no estoy dando el 100% de mi tiempo y dedicación.

Al fin me estoy también dando tiempos para mi y para mi familia como un todo, y sí ese todo significa que el fin de semana en vez de andar recorriendo cuanto panorama y show haya nos quedamos en la casa y vemos una película comiendo palomitas hechas en la olla, entonces vamos, y de paso, lo tengo muy claro, mis hijos al final del día y en su memoria serán capaces de recordar mucho más esos momentos que al mono animado de turno en vivo y en directo. Lo puedo apostar a ganador aquí.

Este artículo fue publicado originalmente en la sección de Tendencias x Nosotras donde soy columnista en el diario Hoy x Hoy.