Desde el minuto 1 en que te enteras que serás mamá, comienza una búsqueda incesante por informarnos acerca de todo lo que estamos viviendo y lo que comenzaremos a vivir. Descargamos aplicaciones que nos van contando lo que nos pasa a nosotras y a nuestro hijo semana a semana. Buscamos libros, preguntamos en cada consulta con el ginecólogo o matrona todo lo que podemos y aunque todas las dudas pueden haber sido aclaradas, sentimos que nunca es suficiente y así vamos a Internet y las redes sociales para seguir informándonos.

El gran problema, es que muchas veces recibimos consejos, leemos información erronea, mal documentada y que, lo digo derechamente, abusa de nuestro estado absolutamente “impresionable”, en que nos deja el embarazo y parto, especialmente cuando ya tenemos a nuestro hijo en casa, donde todo es nuevo, donde nos sentimos a la deriva con tanto que pasa en el día a día con ese pequeño ser que es nuestra responsabilidad sacar adelante. Y en el peor de los casos, cuando se enferman o hay problemas, recurrimos a Google y Redes Sociales buscando respuestas que no siempre son las más acertadas.

Acá algunos tips para no creer en todo lo que leemos o nos dicen:

1. Verifica la fuente. Siempre que leas algún artículo de Internet o de Redes Sociales, revisa la fuente, el sitio en si y luego, la redacción. Un sitio de prestigio, con periodistas y expertos en maternidad y crianza, te aseguro que no estarán nunca escribiendo para sitios de dudoso nombre o que sus direcciones en la web son ya algo sospechosas.

2. No caigas en el “click bait”. Si persigue solo un “click”. Luego, el sitio en si, cuando tiene demasiados anuncios o demasiados enlaces a otras web y casi todos los artículos son de alarma, “la mamá no sabía tal cosa, luego hizo tal otra y mira lo que pasó”. ¡Uf!

3. No te dejes asustar. Si derechamente te llama a “cuidado, no hagas esto”, arranca de ese sitio o de informaciones sueltas de internet sin una fuente válida, mucho se puede sacar de contexto o traducir erróneamente por quien toma el texto.

4. Ten en cuenta siempre que es una fuente de información, no la verdad absoluta. Duda de quien te invite a leer un sitio o información o experto porque “esto es lo que hay que hacer” o cuando te dan opciones o posiciones extremas. Recuerda siempre que solo tu equipo médico es la mejor fuente de información.