Hace un par de noches estaba viendo por trigésima vez “What to expect when you are expecting”, la película de una serie de historias en torno a la dulce espera y me quedé esta vez pegada en una escena: cuando la dueña de una tienda especializada en maternidad recibe la invitación al baby shower de su “suegra” que tiene como 25 años, espera gemelos y es un verdadero fenómeno del embarazo, ni una estria, ni un kilo de más o de menos y se ha sentido increíble durante todos los meses de gestación, es decir una “unicorn mom”, término generalmente utilizado para describir a todas aquellas mujeres que han vivido el embarazo soñado, el embarazo unicornio.

Más allá de la película, podemos darnos cuenta de que esta especie se encuentra presente también en nuestro entorno. No hace mucho una amiga me contaba el caso de una “unicorn mom” en Instagram, que con miles de seguidores promueve su estilo de vida y maternidad como la perfección encarnada, y ah! se jacta de haber subido sólo “4 kilos” en todo el embarazo, mientras yo, con casi 5 meses y medio de mi segundo hijo ya parezco mamá osa.

Pero, después cierro Instagram y me digo a mi misma; “Misma, estos son puros cuentos”, los unicornios no existen, son proyecciones de una fantasía que se nos muestra de tal manera que creemos que pueden existir, y la verdad es que bastaría con ver una foto de esas que no se suben a Instagram o un momento a puertas cerradas para darte cuenta que todas estas madres que vivieron embarazos perfectos, que quedaron regias post parto y que a los 8 meses eran el equivalente a uno de esos correctores Liquid Paper, flacas con pura guata o que le cuentan a quien ni siquiera les ha preguntado que la lactancia y maternidad han sido un “hermoso y natural proceso”, son en verdad una representación de una realidad que no existe, hecha con maestría por ellas mismas.

Y claro, por un momento mientras las escuchamos, las leemos o las vemos, son verdaderos unicornios y uno acá se siente como el traste por no estar así de bien o sentir tanta maravilla (aunque nos encante este proceso, porque en verdad también tiene su parte linda y muy linda!) pero luego…luego sí miras bien, escuchas bien o lees con detención, te darás cuenta de que el cuerno es falso y que al menos tu eres más digna al reconocer que en ti nada es perfecto, pero que al menos estás tratando!