Cuando las vacaciones se acaban y el tiempo de verano empieza a acercarse a su fin, la sola idea de volver a la rutina y las obligaciones de siempre generan ansiedad. Hay tanto por hacer, cuentas que pagar, colegio, universidad y trabajo por retomar que la sensación de que “llegó marzo” es real, teniendo un efecto en la salud que puede pasar la cuenta, por lo que estar preparado física y mentalmente a enfrentarlo puede ayudar a sobrellevarlo mejor.

Y es así entonces cuando comienza a una a dolerle todo y claro, nos dejamos estar y ahí es donde yo me pregunto para qué? por qué? cuando la solución está a la mano para sentirse mejor. En este caso, el clásico paracetamol, que compro en varios formatos, para mí y el marido y para los niños en versión infantil, todos de Kitadol.

Y no solo viene el dolor de cabeza, no no, también el resfrío típico de marzo

En momentos de ansiedad el sistema inmunológico se deprime y el organismo se ve expuesto al contagio de todo tipo de bichos. En el caso de los niños el resfrío comenzando las clases es un clásico que después obviamente se traspasa a nosotros los padres.

Y es que en este periodo, los más chicos son propensos a los resfríos y a la transmisión de enfermedades debido a que su sistema inmune aún está formándose. En promedio, los niños se resfrían entre seis a ocho veces al año, de acuerdo al Centro Johns Hopkins Medicine. Si bien hay formas de prevenirlos, es casi imposible evitarlos del todo y estos cuadros son parte del desarrollo normal de ellos, es parte del crecimiento y se activan las defensas que lo hacen más fuerte en el largo plazo.

Teniendo esto en consideración y con la inminente llegada de marzo, hay una serie de recomendaciones para que toda la familia esté más preparada:

1.Mentalizarse y programarse para que el estrés no se apodere de la situación. Antes de que comiencen las obligaciones, programar una lista con todas las cosas que hay que hacer y ordenarse con tiempo es una medida efectiva para no tener imprevistos y angustias por actividades no consideradas.

2.En el caso de los contagios, tratar de mantenerse alejado de cualquier persona que esté resfriada y con síntomas muy intensos, tales como congestión de las vías respiratorias, estornudos y fiebre. Es importante establecer que una enfermedad viral no necesariamente debe interrumpir las actividades normales, pero sí debe tomarse en cuenta la exposición que significa para compañeros de trabajo, universidad y otros niños en el colegio o sala cuna. En caso de empeorar los síntomas o presentar un cuadro febril es necesario acercarse a un profesional médico.

3.Lavarse las manos a conciencia y frecuencia, sobretodo después de sonarse la nariz. De acuerdo a la Guía de Ayuda de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, los niños tienen medidas higiénicas deficientes y hay que ser enfáticos al enseñarles a lavarse bien las manos y cubrirse con el codo al toser.

4.Como toda la familia se ve expuesta a contagiarse cuando un miembro está infectado, es de suma relevancia tratar de llevar una rutina ordenada de sueño, alimentación y ejercicio regular para estar con las defensas fortalecidas. Se estima que los niños deben descansar entre 9 a 12 horas, hacer 40 minutos diarios de actividad recreativa y llevar una dieta saludable que incluya todos los nutrientes necesarios. En el caso de los adultos, llevar un estilo de vida ordenado, que permita cumplir con las obligaciones e incluya momentos de relajo y descanso serán de gran ayuda para manejar mejor los períodos de estrés y ansiedad.