“La magia del orden” y “La magia después del orden”, son dos libros que adornan mi velador desde hace meses. Son de esos libros que tomas y dejas sin nunca meterte realmente en ellos. Eso hasta que salió la serie de Marie Kondo, la autora de estos dos libros, en Netflix, donde en una temporada va a distintas casas a ordenar el desastre de sus dueños.

La serie ha sido desde su lanzamiento, todo un hit, y yo decidí un fin de semana probar el método, el que en resumen te invita a despedirte de las cosas que “no te generan felicidad” y despedirte de ellas, dejando solo las cosas que efectivamente te hacen sentir feliz.

La gurú del orden propone entonces que partas por la ropa, poniendo toda la ropa que tienes encima de la cama. Así lo hice y hasta hoy he tenido cierto éxito, llevo un mes de orden y lo he ido aplicando en todos los closets, es difícil organizar y categorizar en tipos de prendas y usar cajas, pero una vez que lo haces no es complejo de mantener.

Con esto de la ropa más o menos dominado, seguí con la cocina y el resto de piezas de la casa, hasta que llegamos a los “komono” que son para el método KonMari todo lo que son objetos inclasificables y que tienen valor sentimental. Pensarán ustedes que me refiero a cartas de amor o a recuerdos de mis hijos, seguramente. Pero no, resulta que en mi casa, y estoy segura que en las casas de todas las madres con hijos pequeños es así, los “komonos” son los miles de juguetes de mis hijos, regados por toda la casa, inclasificables, algunos inservibles y otros simplemente que pasaron al olvido, pero anda a botar o donar uno. El infierno es un lugar amable si lo comparamos con la furia de mis hijos.

Así es como sigo tratando, te juro Marie Kondo que sigo tratando de ordenar los juguetes, tener menos, no comprarles ojalá en un buen tiempo, pero no sé, aparecen solos, les prometo que algo sucede y cuando creo que ordené un par, resulta que al otro día está todo mezclado…pero no dejo de intentarlo y creo que al menos logramos acá en la casa despedirnos de algunos juguetes para que hagan felices a otros niños y otros, esos con pilas especialmente, simplemente han desaparecido.

Veremos en el tiempo si podemos seguir con una “magia del orden” nivel juguetes, por ahora a seguir en el orden de nunca acabar.

Este artículo fue publicado originalmente en la sección de Tendencias x Nosotras donde soy columnista en el diario Hoy x Hoy.