Todas las mamás vamos coleccionando historias a lo largo del tiempo sobre accidentes caseros que parten la mayoría de las veces con “el niño al que le pasó tal o cual cosa” o “a la mamá o papá que se descuidó y pasó tal o cual cosa”. Son casi como leyendas urbanas que viajan entre las distintas redes de comunicación entre madres y una secretamente siempre se dice (o lo anuncia expresamente) “a mí eso no me/nos va pasar ¡JAMÁS!”

Pues bien, para que esa frase se haga realidad, es necesario conocer algunos peligros que están presentes en nuestras casas y que sí o sí los médicos de urgencias no tendrían nunca en sus casas, porque cada día que pasa, reciben niños en la urgencia con accidentes provocados por alguno de estos ítems que el Huffington Post recopiló y que a continuación les paso a detallar:

10 cosas que los médicos de urgencias te recomiendan mantener lejos de los niños:

1. Pilas de reloj o pequeñas tipo botón de litio o similares. Son brillantes, tentadoras y lindas, pasan como un dulce o como algo atractivo y al ingerirlas son potencialmente letales puesto que al entrar en contacto con el aparato digestivo de los niños ejerce un efecto corrosivo muy peligroso y difícil de tratar.

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2. Piscinas. Está demás mencionar que son en extremo peligrosas, no importa que tan cerradas las tengas, los accidentes ocurren IGUAL, mejor aguantar un par de años por un piscina honda y tener piscinas de plástico aunque de igual manera debe siempre ser supervisada por un adulto el ingreso de los niños porque tan solo con centímetros de agua un bebé puede ahogarse. Terrible.

3. Trampolines o rampas. De cualquier tipo, son una invitación a dientes de menos y huesos fracturados. Lo mejor es abstenerse de estos objetos.

4. Productos de limpieza al alcance de los niños. Guarda desde antes que tu guagua empiece a gatear todos los productos de limpieza que comúnmente están debajo del lavaplatos, no te darás ni cuenta cuando llegue el día en que veas a tu astuto bebé abriendo puertas y envases con diversos líquidos de limpieza.

5. Remedios y pastillas al alcance de los niños. Lo mismo que en el ítem anterior, no dejes nunca nada a su altura, menos si son pastillas que se pueden abrir y sacar fácil de sus envases, la ingestión accidental de remedios comunes como paracetamol o aspirinas son muy frecuentes en los servicios de urgencia y pueden ser muy peligrosas para la salud de tu bebé.

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6. Armas. Claramente, no deben estar jamás visibles, así es, NUNCA visibles para un niño.

7. Sillas de comer que se sujetan a la mesa o son inestables. Las sillas de comer que se pegan a las mesas, sin una base sólida o una mesa adjunta que les de más estabilidad y sean más autónomas en su funcionamiento, dejan la posibilidad abierta a que ante cualquier movimiento brusco del niño adentro de la silla o que la pases sin querer a llevar se vayan hacia adelante o hacía atrás.

8. Desodorantes ambientales o insecticidas que se enchufan. Son verdaderas atracciones para los niños que ya gatean o están caminando y que atraídos por la apariencia de estos objetos los desenchufan y pueden sin mucha dificultad abrir el envase donde se almacena el líquido.

9. Dejar cosméticos y esmaltes de uñas al alcance de los niños. Los esmaltes de uña traen químicos que son peligrosos para la ingesta accidental, de igual manera los cosméticos, por muy de buena calidad que sean, también traen compuestos que pueden ser perjudiciales si son ingeridos por los niños.

10. Cables o enchufes en mal estado. Revisa siempre este tipo de conexiones, así como también los alargadores o zapatillas de corriente y no dejes nunca al alcance el cargador del teléfono, puesto que puede contener electricidad y al contacto con la saliva causar un electrocutamiento.

Y aunque suene terrible, siempre ten en consideración lo que una vez me dijo un pediatra de urgencias: “los accidentes son responsabilidad de los padres”. Duro, pero muy cierto.