Vitamina | Salas Cuna y Jardines Infantiles
Por: - Junio 7th, 2017 - Sin Comentarios »

5 formas de crear límites en la crianza y no volverse loca en el intento

Como padres criando, diariamente estamos recibiendo y procesando muchísima información sobre cómo debiéramos criar a nuestros hijos. Y la pregunta es más o menos la misma para muchos de nosotros ¿CÓMO ponemos límites?  Leemos o nos cuentan que es mejor imponer “tiempos fuera” o castigos, ser estrictos, alabar, premiar, etc. Y de la misma manera en que vamos leyendo esto, por otra parte nos dicen que no, que no, que es mejor dejar a los niños en libertad ya que los “límites impedirán” su desarrollo. ¿Qué es aconsejable hacer? ¿existen otras maneras? Les comparto esta interesante visión sobre los límites y cinco efectivas y totalmente prácticas formas de comenzar a aplicarlos que la Psicóloga experta en crianza y Aware Parenting Instructor, Chris Muller, compartió con Momimom:

Cuando nuestros niños son bebés, responder a sus señales les ayuda a sentirse seguros y apoyados, sentando las bases de un profundo sentido de confianza en ellos y en la vida.

¿Pero qué ocurre cuando nuestros niños crecen? ¿Cuando ellos quieren su autonomía, como por ejemplo durante los llamados “terribles dos años”? Piensa en toddlers, pre-escolares, púberes que quieren hacer de las suyas, mientras tú te sientes abrumada entre dejarlos o no. ¿Deberías dejarlos?, ¿cuándo deberías empezar a poner límites y cuándo no?, ¿o es acaso mejor no poner límites en absoluto?

A fin de cuentas, qué son los límites?

Para responder a todas las preguntas anteriores, debemos primero enfocarnos en comprender que no todos los límites que imponemos pertenecen a una misma categoría. Los límites más obvios son aquellos que procuran la integridad física del niño. Piensa en cuando no dejas que tu hijo cruce la calle solo.

Límites menos obvios son los que tú impones como madre, de acuerdo a lo que tú consideres apropiado en la formación moral de tus hijos. Y luego están los límites que imponen otras personas. Por ejemplo, no todo el mundo reirá de corazón cuando tu tierno angelito se ponga a saltar en el sofá nuevo de tu amiga sin hijos.

Además de estos límites, costumbres y usanzas dentro de una cultura son también límites, como por ejemplo, los niños no deben tocar pinturas en un museo, o no deben interrumpir a los adultos cuando hablan. También existen límites dictados por condiciones de salud, como por ejemplo una alergia o una carie. Como ves, cada día ofrece múltiples límites, muchos de ellos de distinto orden.

Si estamos rodeados de límites, es porque ellos son parte natural de nuestra existencia. Sin embargo, aceptar esta incuestionable realidad no implica que debamos vigilar inquisitivamente a nuestros hijos por todo el día como si fuéramos sus gendarmes. Existen formas menos coercitivas y más didácticas de introducirlos al tema.

Los niños pueden aprender a lidiar con límites

Los niños pueden aprender a lidiar con límites… siempre y cuando se les dé la oportunidad. Si a un niño se le priva de límites, no hay forma de éste llegue a aprender a lidiar con ellos. Sólo la experiencia y la práctica pueden ayudar a sobrellevar con optimismo y éxito todos los límites que se nos cruzan a lo largo de la vida. En etapas más tardías de su crecimiento, niños que no saben de límites experimentan dificultades en aceptarlos, o en identificar su propios límites y comunicarlos a otros.

En el otro extremo, niños que crecen con límites inculcados mediante castigos, timeouts, órdenes estrictas, premios, descalificaciones, etc. también fallan en aprender a lidiar con límites. Esto se debe a que el énfasis que han recibido radica en obedecer reglas y no en aprender a aceptar, cuestionar o reflexionar sobre los límites que enfrentan.

En ambas situaciones hay poco o nada de atención dirigida al aprendizaje de cómo lidiar con límites y limitaciones. Es por ello que yo opto por una tercera opción, la cual consiste en imponer límites, PERO sin castigos, timeouts, premios, alabanzas o consecuencias inventadas.

Entonces, cómo podemos crear límites?

1. Limitaciones físicas.  Los bebés comienzan a entender el concepto de reglas alrededor de los 21 meses. Antes que eso, puedes repetirles infinitamente sin que ellos comprendan lo que tratas de indicar. Hasta esa fecha, pero también después, puedes crear limitaciones físicas al reubicar objetos frágiles o peligrosos de manera que se mantengan fuera del alcance de niños. Una gran ventaja de este método es que te evita estar gritando “no” todo el día, especialmente cuando tu pequeño sale en una de sus exploraciones solitarias por la casa. Limitaciones físicas crean menos frustración para los padres y tiene la ventaja de que el niño no se ve forzado a renunciar a su curiosidad.

De acuerdo a la psicóloga Aletha Solter, Ph.D.,  el limitar físicamente el espacio, los peligros del día a día, las situaciones gatillantes de tensión, etc. facilita también una convivencia más armónica.  “Con este método no necesitas decir que no todo el tiempo. Al reducir el número de situaciones en las que debes decir no, puedes hasta cierta medida prevenir el problema.”

2. Comunicación. Thomas Gordon, psicólogo pionero en temas de comunicación entre padres e hijos, habla sobre cómo podemos comunicar límites utilizando “mensajes-yo” en vez de “mensajes-tú”: “Yo quiero que tú te bajes del taburete, ya que de lo contrario (yo) no podré cocinar tranquilo ya que (yo) estaré con miedo de que sin querer (yo) pueda no ver que te harás daño con una olla caliente”. Esto provee información del porqué creas un límite.

Gordon dice: “Cuando los padres comienzan a utilizar mensajes-yo, no solo empiezan a ver cambios en sus hijos; ellos también experimentan cambios mayores dentro de sí mismos. Mensajes-yo tienen un efecto liberador: ellos ayudan a expresar sentimientos en vez de embotellarlos.”

3. Juego. ¡También puedes comunicar límites utilizando juegos! Introdúcelo como una broma. Piensa en algo loco. Imponer límites no debe ser siempre algo serio. Niños, al igual que adultos, aprenden mejor cuando se sienten felices y tranquilos, en vez de ansiosos.

La experta Aletha Solter escribe al respecto: “Juegos Vinculares te enseñan a crear límites en maneras que inspiran a niños a cooperar en vez de actuar con rebeldía”.

4. Crear reglas en conjunto. ¿Involucras a tu hijo en el proceso de encontrar soluciones y crear las reglas de convivencia en tu hogar? Pensar juntos al respecto y evaluar qué funciona para todos puede ser muy enriquecedor. Además, también aumenta la posibilidad de que las reglas sean respetadas y no ser todo el tiempo “the bad cop”. Encuentra soluciones en conjunto. ¡Te vas a sorprender!

5. Límites bondadosos. Consiste en tratar de crear límites combinados con empatía, dando espacio a las emociones que los niños sienten cuando los experimentan. De este modo, es a través de ese procesamiento emocional que los niños aceptan y comprenden el límite.

Considerando todo lo anterior…

Los límites son parte de la vida y, contrario a lo que quizás frecuentemente hayas escuchado a tu alrededor, existen otras maneras de crearlos y lidiar con ellos. Tú puedes ayudar a tus hijos a lidiar con límites, sin con ello dejar de expresarles tu cariño. Para más información, te invito a bajar mi guía o bien suscríbete a mi taller. Ambos son gratis y en inglés.

Chris Muller, MSc, es psicóloga e instructora de Paternidad Consciente (Aware Parenting), trabajando en los Países Bajos y Chile. Chris ofrece talleres de Paternidad Consciente y consultas privadas a través de Skype o en su práctica en Amsterdam. Su pasión es apoyar a padres a experimentar más alegría, comprensión y conexión con sus hijos y ellos mismos. Puedes conocer más sobre su trabajo en su sitio web: Chris Muller.