Hace unos días, previo a la celebración de la Pascua de Resurrección o Pascua del Conejito, (explicado en breve y simple a mis hijos), pintamos huevitos para apoyar al conejito en esta Pascua. El resultado, fue el siguiente que paso a detallar:

La idea: YO: “Hijo vamos a pintar estos huevitos que la abuela ya sacó todo lo de adentro y lavó, ya están listos para pintar.” HIJO: “pero mamá, el conejo no compra los huevos ya hechos? Por qué los tengo que pintar yo, y dónde está el huevito, eso es la cáscara, yo no quiero comer cáscara”.

La explicación de lo entretenido de pintar huevitos: YO: “sí, pero les vamos o sea no…error, eeeeh…el conejo les va a poner chocolate adentro, por eso hay que pintarlos, mira acá hay muchas temperas para pintar, comencemos”. HIJO: “no necesito más colores mamá, quiero que todos sean de color café”.

Intermedio: le explicó que todos tienen que ser de color diferente, paso media hora explicándole por qué todos deben ser diferentes, pero ni yo encuentro la lógica de por qué todos deben ser diferentes, recurro a una de mis tantas explicaciones que ni yo misma pensé algún día tener que dar. Me pregunta por qué mil veces y al final? Bueno, al final le digo que por que el conejo me llamó y me dijo que así tenía que ser, tomo el teléfono y le muestro que acabo de hablar con el conejo. Así es, acabo de hablar con el conejo.

Ejecución del proyecto: Después de explicar por qué pintaremos, después de explicar por qué lo haremos en colores diferentes y por qué será tan entretenido, ya con la paciencia en niveles bajos, nos ponemos a pintar, pero súbitamente mi hijo decide que NO quiere mancharse las manos, cosa inexplicable cuando 10 minutos antes quería comerse la tempera. Le pide a la abuela que está a su lado que le sostenga sus huevitos “porque no me quiero ensuciar”.
Avance del proyecto: YO: “hijo, puedo yo pintar un huevito?” HIJO: “mmmmm…no sé mamá, tú me dijiste que sólo los niños pintaban, bueno, pinta este huevito pero quiero que quede igual al sol ya?”.

Esta semana pintamos huevitos para apoyar al conejito en esta Pascua. El resultado, como verán fue el siguiente que paso a detallar: 1. La idea: YO: "Hijo vamos a pintar estos huevitos". HIJO: "pero mamá, el conejo no compra los huevos ya hechos? Por qué los tengo que pintar yo, y dónde está el huevito, eso es la cáscara, yo no quiero comer cáscara". 2. La explicación de lo entretenido de pintar huevitos: YO: "sí, pero les vamos o sea no…error, eeeeh…el conejo les va a poner chocolate adentro, por eso hay que pintarlos, mira acá hay muchas temperas para pintar, comencemos". HIJO: "no necesito más colores mamá, quiero que todos sean de color café". Intermedio: paso media hora explicándole por qué todos deben ser diferentes, pero ni yo encuentro la lógica de por qué todos deben ser diferentes, recurro a una de tantas explicaciones que ni yo misma pensé algún día tener que dar. Me pregunta por qué mil veces y al final? Bueno, al final le digo que por que el conejo me llamó y me dijo que así tenía que ser, tomo el teléfono y le muestro que acabo de hablar con el conejo. Así es, acabo de hablar con el conejo. 3. Ejecución del proyecto: Después de explicar por qué pintaremos, después de explicar por qué lo haremos en colores diferentes y por qué será tan entretenido, ya con la paciencia en niveles bajos, nos ponemos a pintar, pero súbitamente mi hijo decide que NO quiere mancharse las manos, cosa inexplicable cuando 10 minutos antes quería comerse la tempera. Le pide a la abuela que está a su lado que le sostenga sus huevitos. 4. Con los huevitos ya pintados: YO: "Voy a secarlos con secador para que después les pongamos dibujos y cola fría para que queden brillantes". HIJO: "Ya me aburrí, quiero hacer otra cosa, puedo pintar la mesa con la tempera?" (Y antes de que le diga que no, va y pinta la mesa). 5. FIN del proyecto: El secador hace cortocircuito, los huevos quedan ahí y espero hoy en la noche terminarlos, mi hijo no los vuelve a pescar y propone que se los dejemos a su hermana menor. Para el próximo año, analizaré seriamente realizar nuevamente el proyecto y mientras tanto, cerraré Pinterest.

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Con los huevitos ya pintados: YO: “mira qué lindo quedó mi huevito! Y los tuyos quedaron hermosos! Voy a ir a buscar el secador para que se sequen rápido y después les pongamos dibujos y cola fría para que queden brillantes”. HIJO: “Ya me aburrí, quiero hacer otra cosa, puedo pintar la mesa con la tempera?” (Y antes de que le diga que no, va y pinta la mesa).
FIN del proyecto: El secador hace cortocircuito, por lo que ahora estamos sin secador de pelo, los huevos quedan ahí y espero hoy en la noche terminarlos, mi hijo no los vuelve a pescar y me pregunta si es que podemos mejor jugar a hacer autos de huevitos, que el conejo tiene huevitos, muchos huevitos y que mejor estos que no “sirven para nada”, se los dejemos a su hermana menor, total ella “no le gustará el chocolate que dejará el conejito y yo tendré que comerme todos, todos esos chocolates mamá”.

Para el próximo año, analizaré seriamente mis ganas de volver a pintar huevitos y cerraré Pinterest hasta nuevo aviso, mientras junto con su padre, nos damos a la tarea de arreglar los huevitos, dibujando sobre ellos sus personajes favoritos y dejando un huevito para mi pequeña hija, pintado de la Doctora Juguetes. Acá el resultado: