Desde que mi hijo, comenzando sus dos años conoció el pleno y absoluto significado de la palabra NO, todo desde ese momento se volvió en NO, siendo esta palabra su frase favorita para comenzar, argumentar y terminar cualquier tipo de intercambio de ideas. Lo más divertido es que cuando a veces está en medio de sus “no, no, no”, le pregunto si quiere comer helado y me dice también que no, pero claro, al ratito para y de da cuenta del error y me dice “no-sí”. Todo un avance en esta avalancha de negatividad.

Y bueno, como la cosa es erradicar en parte el NO en su vida y lograr que nos haga caso, que pueda comunicarse sin el NO de por medio en todo y que también aprenda a discernir cuando de verdad debe decir que no a algo es que buscando, buscando, encontré estos consejos que aplicándolos de a poco, han servido para sacar tanto “NO” de nuestras vidas. Acá van:

1.Cambiar el paradigma: Decir que no es más fácil que decir que sí, desde una cosa semántica hasta la simpleza de la palabra, así de sencillo. Además, decir que no es parte de cómo será la personalidad de tu hijo y gran parte de eso lo sacará de ti, por lo mismo, aunque sea un gran ahorro en energía decir que no a algo que no está bien que haga tu hijo, mejor decir por ejemplo “acuérdate de que si tiras la pelota después tienes que ir a buscarla porque se queda allá” en vez de “no tires esa pelota, no lo hagas”. Difícil pero no imposible.

2. Hacerles ver que es su idea, no la tuya: Educar es ser un poco malabarista con las palabras, por eso, en vez de decirles, “no haremos tal cosa”, decirles “me encanta tu idea, la vamos a hacer de todas maneras después de que te comas la comida”, aunque esa idea sea ponernos capas de toallas y creernos superhéroes, en la calle.

3. Darles opciones, que ellos decidan (o lo crean así): Acá me acuerdo de una jefa que tuve alguna vez que siempre nos daba opciones, pero sospechosamente todas siempre llevaban a lo mismo, hacer lo que ella quería que hiciéramos. Por esto, si se trata de ponerse la ropa, decirles, “te quieres poner el calcetín en esta patita primero?” y claro, aunque sea en la patita que sea, se los pondrá igual.

4. Siempre, siempre decir que sí primero: Nuevamente, se requieren destrezas de gerente para esto, pero decirles que sí, por ejemplo, “sí, vamos a salir al parque, pero primero veamos si tenemos algo rico para el almuerzo?” Dará pie para una respuesta positiva que además tiene el plus de que es pregunta y a estos pequeños dioses del no, les encanta que les hagan preguntas.

5. Recordar siempre que todo puede fallar: Porque son niños creciendo y lo que funciona un día, puede que al día siguiente o no, peor aún, a la hora siguiente sea un completo fracaso. Pero bueno, no llegarán a adolescentes diciendo que no a todo. Oh! Wait! Sí, sí lo harán y con más ganas todavía 🙁