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Niños que tienen mascotas pueden presentar menos ansiedad según estudio

nino con mascotas

Crecí rodeada de mascotas y no recuerdo haber estado “pet free” en algún momento de mi vida, incluso en la Universidad y hasta hoy, que nos acompaña el gato más mal genio del mundo felino. 14 años de servicio cumplirá este 2016.

Y es que nuestra generación, la de los nacidos entre los 80 y los 90, tuvieron una infancia distinta a la que viven hoy nuestros niños en este plano en particular. Para muchos era normal ver el clásico perro en el patio de atrás o el flojo gato durmiendo siempre en un sofá, siendo típico y característico entrar a la casa de tus amigos y ver a uno de los dos animales, o en mi caso, a los dos juntos y multiplicados por 2 cada especie.

No obstante, la vida actual hace que sea cada vez más difícil poder tener animales, ya sea porque vives en un departamento y no hay espacio o porque también tener un perro implica muchísima responsabilidad que es necesario considerar.

Pues bien, ahora un nuevo estudio viene a dar otro punto a favor a la posibilidad de tener una mascota perruna. Se trata de una investigación publicada en El Journal Preventing Chronic Disease y difundido en distintos medios de comunicación globales, el cual postula que tener un perro en casa puede ser un coayudante en la disminución de la ansiedad infantil.

Para comprobar esta hipótesis, los investigadores del Basset Medical Center, de la University of Oklahoma Health Sciences Center y el Dartmouth Medical School, trabajaron durante 18 meses analizando a 643 niños que vivían en zonas más rurales de Nueva York a través de distintos tests, haciendo seguimientos y

Los perros pueden reducir la ansiedad, particularmente aquella relacionada con el aspecto social y de separación. Este efecto reductor opera a través de diversos mecanismos, por ejemplo, pasear a una mascota puede ser el origen de un tema de conversación y de una incipiente amistad. Tener un perro además siempre será un tema de conversación y que generará interés en las otras personas “no dueñas” de perros, por otro lado, los perros, a diferencia de los gatos, son activos, juguetones, de salir y estar al aire libre, haciendo que los niños tengan que salir de casa y así generar interacciones sociales que siempre tendrán el tema “tienes un perro”, como punto de partida.

Y por si fuera poco, al tener un perro, el niño irá desarrollando otras destrezas, como correr de forma coordinada, jugar por turnos y aprender el valor del cuidado de otro ser vivo.

En el caso de los gatos, habrá menos paseos, menos correr y quizás menos emoción por parte del felino cuando se trate de jugar o saludar, pero si los adoptas de pequeños, no importando la raza, y el gato aprende a ser parte de la vida de los niños e integrarse a sus juegos, sin duda, podrá convertirse en un gato muy juguetón. O no, en realidad no puedo asegurar nada con los gatos, son lo más impredecibles que hay. Pero que son buenos compañeros, lo son.

O sea, beneficios por donde se le mire.