Yo no tenía la menor idea de que en Chile, el tercer cáncer más común es el de piel y que afecta principalmente a las personas de piel más clara, siendo la radiación ultravioleta del sol la responsable directa en más del 90% de los casos.

Pues bien, con esa información en las manos, investigando un poco, se sabe que los lunares son pequeñas manchas en la piel, la mayoría benignos, de un solo color, homogéneo y borde regular, que aparecen a muy temprana edad. Sin embargo, también existen lunares adquiridos, que surgen en el tiempo.

“Aquellos que crecen o cambian de color producto de la exposición solar pueden ser malignos, siendo el melanoma el tipo de cáncer de piel más agresivo que puede llegar a comprometer la vida de la persona afectada, si éste no es detectado tempranamente. El melanoma, en su etapa inicial, puede tener una apariencia similar a la de un lunar benigno. Por esto, es muy importante realizar un chequeo una vez al año, para revisar todos los lunares del cuerpo y detectar lesiones sospechosas”, explica la Dra. Claudia Moreno, dermatóloga de Clínica INDISA.

La técnica ABCDE es la que podemos usar para examinar lesiones pigmentadas en la piel que pueden orientar a lunares sospechosos de cáncer de piel. Esto es un hábito preventivo o de detección temprana que se puede integrar en tu rutina.

Un lunar es sospechoso si presenta uno o más de estos signos:

− Asimetría.
− Borde irregular.
− Color heterogéneo (más de dos colores distintos).
− Diámetro mayor a 6 mm.
− Evolución: cuando se produce alguna anomalía, como rápido crecimiento, sangrado, inflamación, enrojecimiento, endurecimiento, picor, etc.

¿Cómo se debe hacer la autoevaluación para revisar el ABCDE?

1) Examina el rostro, sin olvidar las orejas y el cuero el cabelludo.
2) Revisa la palma y el dorso de las manos y pies, incluyendo uñas.
3) Observa el cuello, pecho y vientre, poniendo atención a la zona bajo los senos, así como también brazos y piernas.
4) Frente a un espejo de cuerpo completo y con un espejo de mano, ve si hay alguna lesión sospechosa en la nuca, hombros, espalda, glúteos o muslos.

Así es que madres, si tienen un lunar sospechoso, lo mejor será consultar con un dermatólogo, quién podrá determinar si es peligroso o no. No hay que dejarse estar! Por ningún motivo.