Nuestros hijos vienen con la tecnología incorporada a sus vidas, no podemos pretender que no es así, a no ser que claro, nos vayamos a vivir a la montaña o nosotros como padres no utilicemos la tecnología como parte de nuestra rutina o del día a día. Como ese NO es mi caso, y no soy ni pretendo ser la madre que nunca le ha pasado ni le pasará a su hijo un dispositivo electrónico, he ido en el tiempo aprendiendo e informándome sobre lo beneficioso que puede llegar a ser que los niños utilicen los distintos dispositivos móviles a su favor, de forma controlada y con un propósito. Acá un par de tips que a mí me han servido muchísimo para incorporar en nuestra realidad tecnológica:

1. Entender que la generación de nuestros hijos es una generación de nativos digitales.
Nosotros no crecimos en la era de las redes sociales y la tecnología de las multipantallas, las vinimos a incorporar y aprender de ellas siendo jóvenes o ya adultos, por eso, es importante comprender el contexto en el cual ellos están creciendo y en el que se desenvolverán durante toda su vida. En este sentido, es mi rol como madre guiarlos en su correcto uso, no puedo negar la realidad y hacer de cuenta que nunca verán una tablet o smartphone o no conocerán jamás YouTube o una aplicación por ejemplo, o cómo es que funciona un teléfono. Ellos saben, no sé de verdad cómo es que saben pero saben perfectamente que ese dispositivo los conecta con un mundo interesante y que puede llegar a ser muy entretenido. De nosotros, los padres, depende el llevar su uso a uno educativo y formador, lo que me lleva al segundo punto:

2. Ante la curiosidad intuitiva de los niños, darles un uso que potencie su intelecto. Los nativos digitales, nuestros hijos, no requieren de un manual de instrucciones para aprender, saben cómo funcionan los dispositivos móviles. He escuchado de niños que compran aplicaciones o entienden perfectamente, sin que nadie les haya enseñado, cómo jugar un juego. Por lo mismo, es parte de nuestro rol, como padres, el enseñarles que aunque existan millones de juegos o videos por ver, solo podrán utilizar aquellos que potencien un área de interés o que fomenten aún más su curiosidad por aprender.

Aquí entonces es fundamental conocer qué es lo que le interesa a tu hijo o lo que tú le vayas presentando. En mi caso, con mi hijo de 4 años son los dinosaurios y cómo sé que le gustan, bajo yo aplicaciones para el iPad que contengan este contenido, que sean educativas, que permitan que pueda jugar y aprender con ellos y si quiere ver videos en YouTube al respecto, yo antes hago la búsqueda y dejo los videos ya seleccionados para que los vea, entre canciones, documentales cortos o videos explicativos de estos animalotes.

3. Controlar el uso, dar un marco regulador siempre. No se trata de que estén todo el tiempo conectados a un dispositivo, tiene que tener un margen, un marco. Y en esto hay estudios que son enfáticos en señalar que los niños no deben estar expuestos a las pantallas por más de cierta cantidad de horas diarias, las que generalmente fluctúan entre 1 a 2 horas, o bien cuando lees que bajo ningún aspecto un bebé menor de dos años debiera ver siquiera una pantalla. Perfecto, yo como mamá lo entiendo racionalmente, pero en la práctica no sucede.

Y antes de que empieces a sentirte (una vez más) culpable porque tu hijo ocupe tu teléfono o tablet o vea televisión, piensa en que es mejor crear un marco, un horario y una rutina para esto, como todo lo que construimos en el día a día para ellos. Si van a ver TV, que sea por un rato y siempre contenido educativo, si van a utilizar un dispositivo, que sea en un período de tiempo regulado por ti. Esa es la clave, tú decides, no ellos.

4. Ser parte de este mundo tecnológico, compartir estos momentos e intereses de tu hijo, junto a tu hijo. A mí nunca me han gustado los dinosaurios o pintar pero a mi hijo mayor le gusta, entonces, si a través de la tecnología podemos crear un vínculo y entretenernos juntos, ¿por qué no utilizar la tecnología a nuestro favor para generar una instancia de unión?

5. Aprender a utilizar las herramientas que ellos manejan mejor que tú. ¿Sabías que YouTube te permite regular el contenido que eventualmente pudieran llegar a ver tus hijos? o que puedes bloquear funciones del iPad para que no salten de una aplicación a otra o realizar compras. Pues bien, yo he ido aprendiendo en el camino que hay que informarse y aprender de todo este mundo, que si voy a dejar a mis hijos jugar con un dispositivo, puedo bloquear su uso solo para que jueguen en una sola cosa o vean un solo tipo de contenido, ante todo, el control es mi tarea, no la de ellos.

6. Que la rutina sea variada y que siempre, ante todo, prevalezca el valor de jugar sin pantallas y sin tanta tecnología. Es un balance, la vida es un balance constante, y que nuestros hijos puedan ir aprendiendo que aunque jugarán o verán contenidos digitales en el día, eso no es ni será todo su día, también jugarán con juguetes, compartirán con amigos, con sus hermanos y con su familia. Es en resumen, entregarles la seguridad de que el mundo, su mundo, tiene muchísimas otras cosas más entretenidas y que es muy o más entretenido de realizar.