Ya has dado a luz, tu hermoso hijo, el que pacientemente esperaste e hiciste crecer en tu panza casi 10 meses (porque eso de los 9 meses es un engaño absoluto) ya está aquí, pegadito a ti y junto con los obvios efectos del post parto, sea cesárea o parto vaginal, con el transcurso de los días te irás dando cuenta de que junto con lo todo lo que has leído del puerperio o te comentaron en la clínica u hóspital donde diste a luz, comienzan a asomarse otros efectos secundarios que son totalmente inesperados a lo que, desde luego, esperabas. Acá el listado y su duración:

1. Inesperadamente, sigues todavía “pareciendo” embarazada. En un mundo perfecto o de celebridades, tienes a tu bebé e inmediatamente vuelves a tu estado previo al embarazo. Nada más alejado de la realidad, porque lo cierto es que tu útero, que ha crecido hasta 7 veces su tamaño normal, volverá a su estado original paulatinamente en un período de 6 semanas promedio. Junto con ello, los órganos que se fueron desplazando por el crecimiento del útero, comenzarán lentamente a volver a su ubicación original y esto también ayudará a que la panza baje.

También, puede suceder que aún tengas mucho edema o retención de líquidos o que por el contrario, pasado el parto comiences a retener líquido por diversas razones que debes consultar a tu médico de cabecera inmediatamente, lo digo por experiencia con mi segundo parto, pasados 5 días de mi cesárea tuve un alza de presión muy importante y edema generalizado que en 10 días se resolvió solo pero bajo supervisión médica constante.

2. Inesperadamente, a pesar del cansancio, puedes tener insomnio. Así es, el brusco cambio hormonal propio del puerperio, la demanda constante de atención al recién nacido, sumado el que comienzas a dormir muy poco, puede llegar a generar insomnio, donde de un permanente estado de alerta en el que estamos al convertirnos en mamá, pasamos a no poder “apagarnos” nunca, por así decirlo, y eso incluye el que cuando puedes finalmente dormir, no duermes.

O bien al contrario, necesitas un momento de relajo y las horas que podrías dormir las ocupas en ver un poco de TV o hacer cualquier otra cosa, lo cual en un corto plazo te lleva a tener insomnio. Duración de este efecto? Puede que dure poco tiempo o mucho, si se transforma en un problema, debes consultar con tu médico.

3. Inesperadamente, tus pechugas son el centro de la atención y el inicio de muchas conversaciones. Desde el momento en que nace tu hijo todo comenzará a girar en torno a tus pechos, demás está decir que te olvidarás del pudor y que simplemente dejarás de pensar que alguna vez las tenías tapadas o sin ser toqueteadas, adoloridas, hinchadas, succionadas, etc.

Y pareciera que todos, desde la familia, los amigos hasta la señora del panadería, necesitan saber si estás o no estás alimentando correctamente a este nuevo miembro de la sociedad, y desde ahí, para qué seguir, si la lactancia no resulta, mejor ni te asomes por las redes sociales porque habrán muchas mamás, tan solidarias, que te harán sentir como la peor mamá del mundo, o la más “floja” si no das lactancia materna exclusiva, o bien si resulta y todo es maravilloso, fantástico, pero vivir esa gran victoria con humildad es muy importante para seguir avanzando como una nueva mamá que no juzga a otras y ayuda a las que no están pasando un buen momento con este tema. Lo bueno es que cuando el hijo crece, esto va lentamente quedando en el olvido y con cada nuevo desafío que implica la maternidad, el desafío anterior queda en el pasado. Acá una nota sobre mi experiencia amamantando.

4. Inesperadas nuevas medidas en zonas de mi cuerpo. Desde las nuevas pechugas tipo modelo pin-up de los primeros meses, hasta caderas más anchas o panza que no se quiere ir, puede ser lo más obvio que experimentarás con tu cuerpo post parto, pero cuando llega el momento de salir a comprar ropa por primera vez, te darás cuenta de que otras cosas cambiaron, por ejemplo, la talla de zapatos, yo por ejemplo aumenté medio número más y como no venden muchos zapatos en media talla más, he tenido que comprar una talla más grande, o las tallas, de “M” pasé a “L” y volviendo incluso al mismo peso pre-embarazo, simplemente, digamos que “crecí” y eso, durará toda la vida.

5. Inesperadas traiciones de la memoria que creías superado en el embarazo. Tu cerebro de embarazada te jugó muchas malas pasadas en la “dulce espera”, y cuando pensabas que toda esta etapa estaba superada, te darás cuenta de que en el puerperio, estarás más cansada, las hormonas que producen la leche o bien las hormonas que inician su retirada porque no hay más bebé que albergar en el cuerpo, se meterán con tu cerebro, y así darás inicio a una nueva etapa donde por ejemplo, podrás olvidar un día poner un pañal, no te acordarás que conversaste la noche anterior con alguien, se te olvidará dónde dejaste las llaves, dinero, ropa, etc. La solución a esto es llevar listas, calendario y mucha paciencia porque lo más probable es que este “mommy brain” dure por muucho tiempo.

Bonus: Inesperadamente, el ocio se fue para siempre. Comenzar a hacer realmente muchas cosas a la vez y olvidarse del ocio es uno de los procesos que vivirás en la maternidad desde el día en que te “gradues” como mamá y desde ahora en adelante, cualquier momento de ocio, será planificado, con mucha anticipación pero lo bueno de esto, es que si lo planificas, la culpa dejará de estar presente porque sabrás que dentro de toda la organización del ocio, no dejas nada de lado. ¿Ven? Tiene su lado bueno esto de planificar.