11.10 pm, estoy en el suelo, abajo de la cuna de mi hija mientras ella intenta seguir entre los barrotes con lo que a estas alturas es su monólogo y entremedio me bota el chupete afuera de la cuna, se lo saca, me mira con cara de “mira lo que puedo hacer y tú no” y lo tira al suelo, como si esa acción fuera el equivalente a realizar la fusión nuclear, aunque debo reconocer que cuando comenzamos, a las 9.00 pm este proceso de que se duerma lo encontraba adorable.

Ahora no, ahora es como, tengo frío y hambre y se me fue el día y ella, simplemente no duerme, cambió drásticamente sus patrones de sueño al cumplir 9 meses y ya no duerme en la mañana, no quiere hacer la siesta y en la noche ya no me queda método para intentar que concilie el sueño, si la arrullo se activa, si la paseo se ríe y quiere zafar, si la llevo conmigo a la cama piensa que estamos de pijamada y quiere hacer guerra de almohadas o ya cansada, se rinde encima mío y se duerme así hasta que un par de horas más tarde puedo moverme y deslizarme hacia mis 10 centímetros de cama que me quedan entre ella, mi hijo mayor y el marido.

Respecto al punto anterior, el colecho, no tengo ningún problema, no me lo hice con el mayor y ahora no me voy a complicar con ella, el tema va en cómo se duerme y la pregunta, ¿cómo logro que se duerma?, ¿cómo logro que la hora de acostarse y dormir sea efectiva? Por lo mismo, investigando, les recopilo a continuación los mejores y más efectivos tips que he comenzado a aplicar y que puedo decir, han comenzado lentamente, algunos días, a resultar. Constancia es la clave. Acá el listado:

1. Enseñarle a que se duerma solo pero no en soledad. Mucho hemos leído sobre “no hacerlo dormir contigo, dejar que se duerma solo, etc.” Pero lo cierto es que en la práctica, yo al menos no puedo dejar solos a mis hijos y cerrar la puerta. La hora de acostarse y dormir la veo como una instancia de afecto y de estar juntos y eso hacemos cada noche con su padre. Por eso, lo mejor es proponerse lentamente ir logrando que tu pequeño se quede dormido a tu lado primero, ya no en tus brazos o encima tuyo para luego avanzar a que puedas acompañarlo en su pieza o si duerme contigo, acostarlo en su cuna a tu lado de la cama y que pueda dormirse solo, esa es la gran diferencia, entre hacerlo dormir solo o en soledad.

2. Crear hábitos de sueño con el uso de objetos transcionales. El uso del tuto, la mantita, blanket, un osito, una almohadita, cualquier elemento que sea suave, que pueda impregnaarse de algún olor tuyo o propio de él que le traiga paz, que pueda tocarlo con sus manos y abrazar o acariciar le ayudará a relajarse y conciliar el sueño. También en otra vereda están los chupetes que con la succión ayudan a que los niños puedan ir durmiéndose, a partir del año es donde más utilizan estos objetos, por eso, desde pequeños incorpora estos elementos en sus rutinas de sueño.

3. Negociar lo negociable, no crear ansiedad y peleas antes de dormir. En la medida en que van creciendo los niños y ya manejan lenguaje, te pedirán mil cosas antes de dormir, o te pedirán más tiempo para jugar, lo mejor entonces es negociar un par de minutos, trabajar los dos por su sueño, es decir, hacerles ver que juntos van ir cumpliendo los rituales para ir a acostarse y dormir. Si cada noche la hora de dormir es pelea, intenta un día negociar con él y darle espacios para que maneje en cierta medida su ida a dormir. Verás la diferencia.

4. Darles elecciones, fortalecer su autonomía. El portal Baby Center aconseja: “Ofrécele opciones aceptables a la hora de acostarse. Ésta es una etapa de su desarrollo en que tu niño empieza a poner a prueba los límites de su recién adquirida independencia. Para que sienta que está ganando control sobre su mundo, permítele que elija algunas cosas a la hora de dormir, desde el cuento que quiere que le leas al pijama que prefiere ponerse.

El truco está en ofrecerle sólo dos o tres alternativas y asegurarte de que todas te parezcan bien. Por ejemplo, no le preguntes “¿Quieres ir a la cama ahora?”, porque puede que diga que no, y esta respuesta no sería aceptable para ti. Sin embargo, si le preguntas, “¿Te quieres acostar ahora o dentro de cinco minutos?”, le das la posibilidad de elegir, pero tú ganas de una forma o de otra.

Mantente calmada, pero firme. No cedas cuando tu niño implore que hagas una excepción y le permitas esto o lo otro a la hora de dormir. Si estás cansada o frustrada, procura no entablar una guerra de poderes.”

5. Acostarlos a la misma hora, seguir siempre el mismo ritual de irse a la cama y dormir. Baby Center recomienda al respecto: “El permitir que los bebés y niños pequeños se acuesten demasiado tarde los fatiga demasiado”, dice la trabajadora social Jill Spivack, coautora del libro The Sleepeasy Solution (La solución para un sueño fácil). “Cuando se cansan demasiado, les cuesta más dormirse y permanecer dormidos, y se despiertan más temprano que si los acostáramos a una hora más adecuada”, dice.

Tampoco se trata de acostarlos todos los días a la misma hora fijo, eso es imposible, pero sí establecer un horario entre 8 y 9 de la noche por ejemplo, dará la idea de que en ese período de tiempo deben dormir y no en otro. Y como recomendación, no los acostumbres a rutinas muy extensas pues habrán días en que estés muy cansada como para bañarlos, leerles el cuento, darles la mamadera, cantarles, etc. Una o dos acciones son más que suficientes.

6. Al cambiarlos de pieza, ir familiarizándolos con su nuevo espacio, que sea un lugar tranquilo y apto para dormir. Su nueva pieza no es la pieza de los mil juguetes, los mil colores y los mil móviles, yo aprendí esa lección con mi primer hijo. Ahora las piezas de mis dos hijos son piezas para dormir, la zona de juegos está en otro lado de la casa, sus piezas tienen cortinas oscuras y la distinción entre el día y la noche es la mejor señal de que ha llegado la hora de dormir.