El juego es fundamental en el desarrollo de nuestros hijos. Cuando los niños juegan, especialmente dentro de sus actividades diarias en el jardín infantil, van potenciando una serie de habilidades que serán la base para ir avanzando en distintos procesos de aprendizaje, claves para no solo su educación escolar, sino que también constituirán parte esencial de su personalidad e inteligencia.

Respecto al juego, se ha estudiado muchísimo en estos últimos años. Nosotros, los papás, crecimos jugando pero no necesariamente dentro de un ambiente educativo, hace 30-35 años atrás (así de viejos estamos). Hoy, la realidad es muy distinta y por lo mismo, al momento de elegir un jardín infantil para nuestros hijos, es muy importante preguntar por el proyecto educativo y qué tanto incorpora el juego en el día a día educando. Esto porque según postula la neuropsiquiatra Amanda Céspedes en su libro “Esos Locos Bajitos”, se ha demostrado que el juego ayuda a:

• Incrementar las habilidades de atención espacial y focal y de la memoria.

• Propiciar el desarrollo del pensamiento abstracto.

• Fortalecer las funciones de organización, planificación, persistencia, flexibilidad cognitiva, el autodominio o autocontrol de la ira, la frustración (aprender a perder).

• Incrementar la empatía, el altruismo, la mentalización, la pragmática, la búsqueda flexible de alternativas a través de una lectura fina de claves de la situación.

• Desarrollar la imaginación y la creatividad.

• Crear una poderosa sensación de libertad interna.

• Fomentar el optimismo, la vitalidad, la liberación de emociones, especialmente de la ansiedad.

• Favorecer la capacidad de autorregulación.

• Es el principal estímulo a la formación de mielina.

Uno de los jardines infantiles pioneros que han implementado y puesto en el centro de su proyecto educativo al juego como pilar esencial en la formación de los niños es el jardin infantil Vitamina. Consultando a María Luisa Orellana, Directora de Programas Educativos de Vitamina, me explica que el juego va cambiando a medida que los niños van creciendo:

“Como padres y cuidadores, observamos que a medida que los niños crecen, cambian sus juegos; primero observamos un juego de práctica de los movimientos y habilidades recién adquiridas, donde a través de ejercicios conocen el medio ambiente. Luego, ejecutan y descubren la diversidad de características del mundo, al reconocer sonidos, colores, luminosidad, texturas. Posteriormente, se involucran en juegos en que utilizan su emergente y cada vez más desarrollado pensamiento, llegando a ser capaces de comprometerse en juegos sociales, con pares y adultos”.

“Se aprende jugando y se juega para aprender”

Cuando un niño juega, dentro de un entorno que propicie y potencie el desarrollo integral de sus habilidades, además de pasarlo increíble en el rato en que juega, será capaz luego de ligar esta maravillosa experiencia, que fue jugar con recuerdos placenteros de su infancia, y como al cerebro le gusta recordar cosas que son agradables y que producen placer, mejor será este recuerdo en su etapa ya más adulta.

Por otra parte, además de este gran recuerdo que lo acompañará siempre, también se convertirá poco a poco en una personita con más autoestima, que en cada juego reconoce sus logros y se siente cada vez más seguro en este mundo, lo que le dará las herramientas para luego enfrentar el desafío de crecer. Y en esto sin duda, el jardín infantil es nuestra principal ayuda como papás para lograr esta gran meta; un hijo feliz y contenido en todas las dimensiones y etapas de su vida.