En el trabajo con familias veo constantemente cómo la rutina de la vida moderna no deja tiempo para el descanso. Últimamente el boom de actividades recreativas como el yoga, mindfulness, los masajes, la terapia de flores de Bach, etc. acecha en todas partes.

Pareciera ser que la vida diaria y la loca rutina nos llevaran inevitablemente de vuelta a lo “natural”. Sin embargo me pregunto lo siguiente: ¿Realmente lo hacemos?, ¿o vamos a yoga y a otras actividades “zen” porque también es parte de lo que ahora hay que hacer, y postergamos lo que realmente nos hace felices? Es justamente en relación a “lo que debo ser/hacer” de lo que quiero hablar hoy.

Me voy a manifestar en pro de los adultos. En pro de ese 99,9% de papás y mamás que NO descansan. De cómo la sociedad hace creer que si se nos ocurre la brutal idea de descansar eres una mala mamá o un mal padre, porque… ¿cómo TÚ, padre/madre osas siquiera en pensar descansar?

Si cuando estabas esperando a tu primer hijo(a) lo que más escuchaste fueron frases del tipo “prepárate para nunca más dormir bien”, para “nunca más salir tranquilo(a)” Entonces sabrás identificarte con la idea constante de sentir que mientras más abnegado(a), mientras más te sacas la mugre, mejor persona/padre/madre eres.

¿Terrible o no?

Les quiero hablar entonces de un concepto relacionado con todo esto… La parentalidad positiva. Una corriente relativamente nueva, que es parte de los postulados que han surgido los últimos años tales como la “crianza respetuosa” ¿La has escuchado? Bueno, para tu sorpresa, dentro de lo que propone la parentalidad positiva se incluye un apartado que se llama Autocuidado Parental.

Pon atención a esto… autocuidado parental… ¿Y qué significa? Bueno, considera que es esencial para ejercer una parentalidad positiva o saludable, que los padres y madres se den espacios para sí mismos que entreguen diversos beneficios: distracción, bienestar psicológico, bienestar físico, descanso.

¿Y por qué? En realidad, si lo analizamos es ¡súper lógico! Mientras más descansas o haces cosas de tu interés eres más feliz, si eres más feliz tienes una mejor disposición y más paciencia, si tienes mejor disposición y más paciencia eres un mejor padre o madre, y si tienes todas estas cosas, tus hijos e hijas serán por lo tanto más felices.

¿Realmente puedo ayudar a mi hijo(a) a ser más feliz, siendo yo feliz?

Piénsalo un momento… los niños(as) aprenden del ejemplo. Si tú, mamá/papá te dedicas a ser feliz, no olvidas que primero eres persona, que tienes necesidades, que requieres de tiempo para ti, y que te cuidas a ti mismo(a), tu hijo(a) aprenderá que es sumamente necesario cuidarse para tener un mejor bienestar, lo que le ayudará a protegerse, defenderse, cuidarse y autorregularse.

Ahora bien, esto es súper lindo en el papel ¿Cierto? En concreto, estarás pensando que entre el trabajo, las tareas de la casa y la responsabilidad de cuidar a uno o más seres humanos no te lo permitirán. La estrategia entonces está en optimizar el tiempo y tus pasatiempos. Acá algunos tips para lograr poner en práctica esta estrategia:

1.Recuerda cuáles son tus gustos e intereses. ¡Los papás y mamás se olvidan de sus necesidades! Es impresionante cómo incluso a veces se olvidan de cosas con las que vibraban. Recuerda aquellas cosas que te gusta hacer a ti.

2.Pide ayuda. Si no cuentas con tu pareja o con alguna persona que te ayude en la casa, busca redes de apoyo: apoderados(as) del curso de tus hijos(as), amigos(as) y/o vecinos(as) que sean de confianza. Así podrás delegar por una hora o dos a la semana el cuidado de tus hijos(as) mientras te das ese espacio.

3.Prioriza. A veces es necesario postergar cosas en pro de tu felicidad. Si se puede postergar un día de lavado de ropa, un día de orden en la casa, una reunión a la que nunca quisiste ir y puedes postergarla, hazlo.

4.Fuera la culpa. Te desafío a hacer lo más difícil de todo, desculpabilizarnos por ser. La sociedad a veces es como que castigara por buscar la felicidad. Tus hijos(as) agradecerán ese tiempo que te des para ti, te verán relajado(a) y mejor dispuesto.

5.Comunica. Volvamos a lo que hablamos respecto a la comunicación. Cuéntales a tus hijos(as) sin miedo que lo pasaste bien, que estás contento(a), que te relajaste, cuéntales algo entretenido que te haya pasado. Si tus hijos(as) preguntan por qué no los llevas, cuéntales y enséñales que así como a ellos a veces les gusta jugar solos(as), tú también necesitas un rato para distraerte y para así estar mejor y más feliz. Que eso no significa menos amor.

6.Repite: Papás felices, hijos felices.

Por Ps. Fabiola Orellana Moraga
Psicóloga Infanto-Juvenil